Los hórreos de Combarro

El conjunto de hórreos de Combarro es una de las estampas más representativas de las Rías Baixas. Uno de los pueblos marineros más hermosos de la provincia de Pontevedra cuenta con numerosos ejemplares de estas construcciones tradicionales, muchas de las cuales se sitúan mirando al mar. Callejear por el pueblo entre hórreos y cruceiros es un paseo siempre recomendable.

Los hórreos, las casas marineras y los cruceros abundan en el pintoresco conjunto histórico de Combarro, ubicado en el municipio de Poio. Un pueblo marinero de As Rías Baixas con mucho encanto que se erige sobre el granito, presente también en sus fachadas, plazas, escaleras y calles que se asoman al mar.

Los hórreos, también denominados palleiras, se utilizaban como graneros o despensas para guardar y conservar los alimentos. Hoy en día estas construcciones son una de las máximas expresiones de la arquitectura popular gallega y conforman la inconfundible silueta de Combarro.

Agricultura y pesca conviven en perfecta armonía en este rincón de la ría de Pontevedra. En sus calles no faltan los aperos de pesca, las redes y las nasas amontonadas a la orilla del mar, donde descansan pequeñas y coloridas embarcaciones. Los cruceros de piedra son también símbolos de la arquitectura popular de Galicia que se alzan en cada rincón de este pueblo marinero, como las típicas casas marineras, con soportales y balcones orientados a la ría.

A pesar del reducido tamaño de este pueblo marinero, son muchos los establecimientos en los que degustar la gastronomía de As Rías Baixas, comprar recuerdos de la visita y una gran variedad de productos artesanales. Tras recorrer sus calles, la playa de O Padrón ofrece una de las mejores vistas de Combarro. Los hórreos al borde del mar protagonizan esta espectacular panorámica de la ría de Pontevedra.

Horreos de Zorelle (Los hórreos rojos)

Este conjunto está conformado por 7 hórreos. Seis de ellos son de madera y uno es mixto, con piedra y madera. Son especialmente llamativos por su color, ya que están pintados de rojo. Desconozco la razón, por lo que si alguien la sabe, me gustaría saberla.

Además de esto, tienen unos anclajes laterales muy característicos de la zona en la que se encuentran.

Junto a la iglesia de Santiago de Zorelle se conservan un conjunto de hórreos tradicionales de gran antigüedad y en buen estado de conservación, ya que la mayoría han sido recuperados

Un total de siete hórreos forman el conjunto que están construidos con pies de piedra y la paredes de madera pintada de color teja. La cubrición es a dos aguas y está formada por teja del país. Uno de ellos difiere del resto ya que en la cámara sus “colunas” son de piedra y los “balagustos” y las “cintas” de madera.

Son un conjunto de gran originalidad y ese color rojo le dan un carácter muy llamativo y característico. Su forma y estructura incluso su tamaño no es algo que llame la atención del espectador, ya que no salen de la norma general de esta construcción típica gallega, sin embargo será ese color tan llamativo y poco utilizado en general le aporta ese elemento distintivo que hace que los destaquemos en esta serie de artículos como posibles lugares para visitar.

Hórreos de Quins (Melón)

Localizados en la Comarca do Ribeiro, provincia de Orense, Galicia es una tierra de hórreos. A finales del siglo XX, Galicia contaba con más de treinta mil hórreos, es decir, más de uno por kilómetro cuadrado. La necesidad de antaño de almacenar grano en sitios secos y seguros, contribuyó a que el hórreo jugara un papel muy importante en la economía de subsistencia de la región de los siglos XV-XIX, sobre todo con la llegada de nuevos cultivos procedentes de América en el siglo XVI, como pudo ser el maíz.

Sobre el origen de estos existen varias hipótesis. Se cuenta que los actuales “canastros” provienen de estructuras de almacenaje circulares ya existentes en los pueblos prerromanos. Con la romanización, estos adoptarían la misma forma pero comenzarían a elevarse y a sostenerse sobre sus “pés” (piés). Las palabras “cabazo” y “canastro” provienen del latín y significan capacho y canasta (cesto redondo).

La palabra “Cabazo” se utiliza más bien para los de estructura circular, que aún hoy existen en Galicia, sobre todo en tierras de Lalín y Melide. A partir del siglo XII ya aparecen documentados los de planta rectangular y cuadrangular, como en alguna ilustración de “As Cantigas de Alfonso X”. Los materiales empleados para su construcción varían según la zona. Granito, pizarra y madera son los más habituales.

En esta pequeña parroquia de Santa María de Quins, en Melón y en la Comarca do Ribeiro, se encuentra una de las mayores concentraciones de estos canastros de toda Galicia. Por la antigua N-120 que une Ourense y Vigo, entre el km 603 y 604, encontraremos el desvió hacia la iglesia que se sitúa justo al lado del conjunto de hórreos.

En una pequeña loma en lo alto del pueblo de unos 4000 m2, se localizan hasta 24 de estas construcciones, agrupadas en dos grupos de 10 y 14. Unos y otros son separados por una superficie despejada donde se ubican tres cruceiros simulando el Monte del Calvario.

Los dos cruceiros de los lados tienen un patibulum inclinado, posiblemente haciendo que el conjunto imite las cubiertas a dos aguas de los vecinos hórreos. Muy próximo a estos hay una especie de pila o ara con un tubo metálico.(¿?) A la loma llega también un vía crucis, lo que nos da una idea del fervor que provoca este lugar.    

Los materiales usados en estos canastros de Quins, son originariamente, el granito y la madera, este último utilizada en los balagustos laterales. Algunos presentan también cubrición de teja.

Además vale la pena observar la iglesia y las casas que se localizan en las proximidades de los hórreos de Quins, ya que algunas de las construcciones se conservan bastante inalteradas desde quizás hace más de un siglo.

Hórreos de A Merca

En A Merca, Ourense, existe un conjunto de 34 hórreos en un lugar conocido como O Campo da Feira. Hórreo, canastro, cabana, canizo, cabaceiro o cabazo, todas estas palabras son utilizadas en Galicia para señalar un tipo de construcción popular que acompañó en su labor durante la historia a las gentes de rural gallego.

Se trata de una construcción de madera o piedra a modo de pequeño recipiente ventilado que mediante pies generalmente de piedra sostenían el cuerpo de madera o piedra, donde se guardaban y preservaban las cosechas, sobre todo de maíz, una vez traído de América, dándose por ello una mayor abundancia de hórreos a partir de su generalización en Galicia, en los siglos XVII y XVIII.

La disposición de los canastros era variada. Lo más normal era construirlo cerca de la casa del agricultor

En ocasiones en aldeas pequeñas y comprimidas, los agricultores buscaban una zona ventilada y allí creaban los conjuntos de hórreos, muchas veces en lugares donde también se realizaba la trilla o malla, con centeno o trigo.

En la falda noroeste de una loma de 560 m, junto a la parroquia de Santa María da Merca, se construyeron a mediados del siglo XX un conjunto de hórreos de una tipología común. Se trata de 34 hórreos, aunque en su origen habría alguno más, como lo demuestran los restos de las patas de piedras que se encuentran en el lugar.

Todos ellos están realizados con pies y tornaratos de piedra, pero el lugar dedicado a guardar el grano es de tablas de madera con separación de un centímetro para poder ventilar su interior. Su cubrición es a dos aguas, realizada con teja del país.

La función de estos era preservar el grano fuera del alcance de los roedores y de la humedad.

Este conjunto se acondicionó en la primera década del siglo XXI y junto a él se creó un parque infantil y un área de descanso formado por un pórtico de madera.

Hórreo de Piornedo

En el corazón de Os Ancares y casi rozando con la provincia de León se encuentra la aldea de Piornedo. Esta pequeña aldea se sitúa a una altitud de 1100 metros en la ladera de una montaña, en lo alto del valle que forma el Rego Veiga Cimeira el cual se precipita hacia el gran valle del Ser. La particularidad de esta pequeña villa reside en que la estructura de sus viviendas se han mantenido a través de los siglos sin apenas cambiar, dando el aspecto de un poblado prerromano.

Sus viviendas, las pallozas, son circulares u ovaladas y su cubrición es a base de paja de centeno, brezo o “piorno o codeso” (adenocarpus complicatus).

Este material entrelazado formaba una cubierta con grandes propiedades impermeables y térmicas.

La altura de los muros oscilaba entre el metro y medio y los dos metros y no contaban con otra abertura que pequeño huecos de ventilación. Se trata de las viviendas más primitivas del NO peninsular y se dice que sus antecesores fueron las casas de los poblados castrexos.

No hay que quedarse sólo en este elemento arquitectónico, pues son muchas las manifestaciones constructivas de interés en O Piornedo, como sus hórreos cuadrados, de cuatro pies y a cuatro aguas, que servían para almacenar las cosechas y mantenerlas a salvo de ratas y otras alimañas. En lo alto del pueblo, además de una pequeña ermita dedicada a San Lorenzo, encontramos uno de los mejores miradores para contemplar la aldea casi a vista de pájaro y obtener una buena perspectiva de sus pallozas y viviendas tradicionales.

Los amantes de las buenas caminatas hallarán aquí un paraíso de montaña para poner a punto sus botas, eso sí, los tramos son duros y no aptos para principiantes: la Ruta del Pico Mustallar, la Ruta del Pico Agulleiro y la Ruta dos Tres Bispos son los principales caminos que recorrer para disfrutar de algunos de los paisajes de montaña más espectaculares de Galicia.

Hórreo de Lira

A pocos kilómetros de Carnota, se encuentran el hórreo y palomar de Lira. También del siglo XVIII, ya que se empezó a levantar después de aquel, este hórreo construido en granito cuenta con algo más de 36 metros de largo y 1,60 metros de ancho, elevándose del suelo gracias a 22 pares de pies.

Dos de los hórreos más largos y grandes de Galicia se localizan en el concello de Carnota. Se tratan de los conocidos como el de de Santa Comba de Carnota y el de Santa María de Lira. Ambos mantienen la misma tipología. Están construidos con piedra de granito y descansan sobre un sinfín de pares de pies (22). Su cubrición es a dos aguas a base de teja del país. Su utilidad era de almacenaje de grano y de secadero ya que al tratarse de lugares oscuros y aireados eran lugares idóneos para eso. Además los “tornaratos” servían para mantener alejados a los roedores y así evitar que se estragara la cosecha.

Muchos de estos grandes hórreos, como el caso del de Lira y el de Santa Comba, formaban parte de un conjunto formado por, como no, la iglesia parroquial, la casa rectoral y un gran palomar. Esto nos da la idea del poder del clero en siglos anteriores. Sin embargo, su construcción era posible gracias a la ayuda y a las aportaciones económicas de los vecinos que veían en ello una forma de “salvación” y de obtener favores eclesiásticos.

Para cuando se estaba acabando el hórreo de Carnota se comienza a construir, posiblemente para rivalizar, el hórreo de Lira, que fue construido entre 1779 y 1814. Al igual que el de Santa Comba está sostenido por 22 pares de pies. El hecho de concluirse más tarde permitió a los vecinos crear el segundo hórreo más grande de Galicia, por delante del de Santa Comba de Carnota. Su longitud alcanza los 36 m, por los poco más de 34 de su vecino rival.

Sin embargo, el de Lira es el hórreo más largo de esta tipología de Galicia pero no debe considerarse como el más grande de la comunidad, pues en Araño (Rianxo), existe un hórreo que supera a estos dos. El de Araño alcanza los 37 m de longitud, aunque destaca la ausencia de pies, lo que hace que algunos no lo consideren así. Podemos asegurar pues que el hórreo más grande (largo) de Galicia es el de Santa Baia de Araño ya que nadie puede decir que este no sea propiamente un hórreo.

Junto al hórreo destaca un gran palomar que en su antigüedad estaba pintado de blanco. Junto a estos se levanta la iglesia parroquial de Santa María de Lira, de estilo barroco clasicista y que fue construida en el año 1607, aunque fue reformada en los siglos posteriores. La forma actual de la iglesia data del año 1825 en donde sufrió las últimas modificaciones.

Además del gran interés del conjunto artístico arquitectónico resalta el entorno en donde se encuentra, ya que ante nosotros podremos ver unas hermosas vistas de la costa. Digno de recorrer son las callejuelas que rodean la iglesia y que nos darán una idea de la arquitectura popular de A Costa da Morte.

Hórreos da Lavandeira en Imo

No lugar chamado Aldea de Riba, na horta do seu propietario, pechada cun valado de cachotaría, xunto con outras dependencias domésticas. A casa á que pertence é coñecida como a Casa de Cabanas, identificándose co solar nº 8.

A cimentación non é visible, sendo o soporte un celeiro de cemento, con espazo para gardar cosas o seu interior. O tornarratos é unha peza corrida ao longo de todo o corpo do hórreo. Ten dous claros, con balaústres de madeira e dúas cintas. Non ten linteis. Columnas de pedra e cornixa de madeira.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Penal dianteiro de pedra con porta de madeira, e penal traseiro de pedra con cinco fendas de ventilación horizontais. Sobrepenas nos dous pinches, ambos de pedra. Cubrición de tella do país. Remates: non conserva a cruz, tan só a base, de dous bloques cuadrangulares; e, na parte traseira, reloxo de sol sobre base, de esfera cadrada, con gnomon triangular. Orientado ao NE.

Segundo a ficha do Inventario de Patrimonio, é do ano 1758, que se corresponde coa construción da maioría dos hórreos de Imo, polos mesmos canteiros que ergueron a igrexa parroquial. Non hai datos fidedignos, aínda que a familia alegou a existencia de documentación.

Datouse este hórreo, polas súas características, no tempo en que o cultivo do millo acadou total estabilidade na comarca, na segunda metade do século XVIII.

Eira Grande (Pedre)

En la Eira Grande de Pedre, uno de los conjuntos de patrimonio etnográfico más importantes de Cotobade, los hórreos están construidos de madera y piedra. Son total de 12 hórreos rehabilitados custodiados por un cruceiro de piedra.

En la “Eira Grande” están agrupados un gran número de hórreos repartidos en torno a una plaza situada en las inmediaciones de la iglesia parroquial, así como de un cruceiro y un calvario.

As Eiras son agrupaciones de hórreos, que normalmente se sitúan en mayor número en las sierras de O Suído, Candán y Faro de Avión, en aldeas conformadas principalmente, por casas adosadas o muy próximas donde no es posible emplazar el hórreo al lado de la casa. El conjunto de hórreos están asociados a eiras comunales que son objeto de una propiedad colectiva y su uso en el tiempo está sometido a un régimen de turnos establecidos entre los vecinos. El entorno del recurso está formado por una plaza donde se sitúan varias casas de labranza cuyas paredes está unidas, así como una fuente, un cruceiro, el calvario y árboles autóctonos.

Este entorno es de gran belleza y transmite un gran encanto ya que presenta una imagen única de la Galicia rural

En la parroquia de Santo Estevo de Pedre se encuentra uno de los “eirados” (conjunto de hórreos) más conocidos de Galicia denominado “Era Grande”. Una plaza formada por un conjunto de 12 hórreos totalmente rehabilitados y construidos todos en piedra y madera con tejado a dos aguas de teja y piedra.

En la misma “eira” hay otra mas pequeña llamada “Eira do Pallal”. En esta plaza se juntaban los vecinos para “mallar” (golpear el centeno y quitar el grano) y “desfollar” el maíz; las bromas, los cuentos y cantigas populares estaban siempre aseguradas para amenizar estos trabajos.

Este conjunto de hórreos de gran belleza están conservados con el esfuerzo del pueblo que los considera uno de los mayores reclamos del turismo en la zona así como uno de los símbolos de la cultura gallega más ancestral. Merece la pena ir a la zona y buscar dichos hórreos.

El Hórreo de Carnota

Se trata de uno de los elementos por lo que Carnota es más conocida, y ningún visitante deja de ver ni de admirar. Los de Carnota y Lira son los más representativos del ayuntamiento, ya que incluso el primero fue reconocido como Monumento Nacional y es el más grande de Galicia de estilo Noya.

El hórreo de Carnota fue construido en el 1768 pero fue en el 1783 cuando se amplió con 11 nuevos pares de pies. Tiene 34 metros de largo y 1,90 metros de ancho.

De planta rectangular, cámara cerrada con líneas horizontales que dejan entre ellas rendijas para la ventilación, cuenta con 22 pares de pies.

En uno de los lados se abren tres puertas para el acceso al interior y pináculos de estilo barroco. Remata en cruz asentada en una bola.

El hórreo de Lira fue construido entre el 1779 y el 1814, aparece elevado sobre una plataforma de piedra, con la finalidad de salvar el desnivel del terreo. Igual que el de Carnota, cuenta con 22 pares de pies, pero mide 36,53 metros de longitud y 1,60 metros de ancho.

No son por supuesto los únicos hórreos destacados que encontramos en el ayuntamiento, si no que, aunque de menores dimensiones, son muchos los ejemplos que se conservan; en ocasiones agrupados coma los de Lariño (3 hórreos casi idénticos con 3 pares de pies), los hórreos de Caldebarcos, del Pindo, de Quilmas, de San Mamede, de Louredo, de A Rateira, etc. que iremos viendo en otros artículos .

El Hórreo de Araño

En Rianxo (A Coruña) nos encontramos el hórreo do Araño. Catalogado Bien de Interés Cultural (BIC), esta construcción del siglo XVII posee una longitud de 37,05 metros, por lo que se le considera el más largo del planeta de los que se tiene constancia. Su capacidad de almacenamiento ronda los 170 metros cúbicos.

El hórreo de Araño en Rianxo forma parte de un bonito conjunto arquitectónico compuesto además por la iglesia de Santa Baia y la pequeñita capilla de dedicada a Nuestra Señora de los Milagros de Araño. Este hórreo de 37 metros de longitud, 2,40 m de ancho, casi 2,70 de altura y una capacidad total de 170 m3 nos da una muestra del verdadero poder de la iglesia del siglo XVII en Galicia, siglo en el que fue construido. Se trata del hórreo más largo de Galicia, superando a los de Carnota y Lira. La diferencia es que este no dispone de pies como sus competidores, pero no por ello deja de ser un hórreo.

En él almacenaban la cosecha de los habitantes, los cuales debían dar una parte de ella al clero.

Fuera del recinto observaremos también lo que parece un viejo palomar y la magnifica casa rectoral, pertenecientes también al complejo.

El hórreo se compone de una cámara de almacenaje oblonga, estrecha y permeable al paso del aire. Se encuentra separada del suelo para evitar la entrada de humedad y animales.

En Galicia conviven tres tipologías básicas de hórreo: el tipo gallego (también llamado «gallego-portugués») de madera de castaño, piedra o mixto; el tipo asturiano y el hórreo de varas. Este último, menos elaborado, comprende pequeños graneros portátiles ligeros, hechos de materiales vegetales. Se calcula que en 2004 existían 30.000 hórreos.

El hórreo más largo de Galicia es el de Araño y se encuentra dentro de una finca cerrada por un muro de piedra que pertenece a la rectoral. Se construyó a mediados del siglo XVII, constituyendo una muestra del poder económico que alcanzó el clero rural gallego en esa época.

Con unas dimensiones de 37,05 metros de longitud, 2,40 de ancho y 2,70 de altura media, este hórreo está construido en piedra y cuenta con cubierta de teja a dos aguas. Dispone de remates superiores con cruz central y dos pequeñas figuras piramidales en los lados. Se abren dos puertas en su parte longitudinal que miran hacia la iglesia de Santa Baia. Actualmente solo existe una escalera de acceso.

La construcción se apoya en una base corrida de piedra, sobresaliendo en la parte superior de esta base el “tornaratos”. Sirve para evitar que los roedores no lleguen a la cosecha, los ratones pueden trepar en vertical pero nunca ponerse boca abajo. De esta forma, al llegar al tornaratos, se caen sin alcanzar el interior del hórreo.

Los hórreos de mayor capacidad solían situarse cerca de casas rectorales e iglesias, ya que parte del producto bruto de las cosechas, el diezmo, la décima parte, era lo que los fieles entregaban a la iglesia en concepto de contribución.