Romería da Virxe da Franqueira

A Franqueira acoge las antiquísimas romerías de Nuestra Señora de la Fuente como también se conoce a la Virgen. Declaradas Fiesta de Interés Turístico de Galicia.

            Muchas son las celebraciones litúrgicas de carácter mariano que, a lo largo del año, se celebran en nuestra Comunidad. De especial renombre es la Romería de Primavera en honor a Ntrª. Señora la Virgen de A Franqueira, festividad conocida por muchos como As Pascuillas y que destaca, además de por los oficios religiosos y antiguas liturgias, por la complicidad y armonía que se respira entre las gentes que participan en las numerosas peregrinaciones.

            Su antigüedad, junto con la devoción que le profesan miles de gallegos y romeros del norte de Portugal y la particularidad de la romería, fueron aspectos considerados por la Xunta de Galicia para declararla Fiesta de Interés Turístico de la Comunidad Autónoma hace nueve años.

            De su historia, su leyenda, sus romerías, el santuario y el monasterio se han publicado diversas monografías. También han sido muchos los autores que han escrito sobre esta imagen tallada en granito de trazas románicas con reminiscencias góticas, cuyo autor podría haber sido un cantero gallego.

Cuentan los lugareños que originalmente la imagen se había esculpido en un único bloque de piedra cuya altura era cinco veces superior a la actual talla de la Virgen y que este pilar, con el paso del tiempo y por razones de manejabilidad, se fue acortando por los canteros del lugar, quienes corrieron suertes diversas.

            El pintor Sotomayor y el poeta Cabanillas visitaron el Santuario a principios del siglo XX

            Verdad o leyenda lo cierto es que la imagen de la Virgen de la Fuente, como también se la conoce, no deja indiferente a quienes la admiran por vez primera y así lo atestiguaron los pintores, periodistas, escritores y poetas que ya en los años 20 del pasado siglo acudían al alto de A Franqueira para saber de aquella romería.

Este es el caso del escritor gallego D. Ramón Cabanillas quien recuperó un peculiar romance que recreaba, en verso, la lucha dialéctica entre un príncipe moro y un devoto cristiano. Esta lucha verbal forma parte de una de las leyendas de la Virgen y de la representación teatral que todos los 8 de septiembre se escenifica en la romería de verano, fecha en la que se festeja el nacimiento de María.

            Hasta estas tierras del Paradanta viajó también en el año 1922 el pintor ferrolano Fernando Álvarez de Sotomayor y Zaragoza, quien dominando a la perfección la temática del costumbrismo campesino, plasmó en un lienzo de 1.98 x 2.12 la obra “Procesión da Virxe de Franquiera”, actualmente propiedad del Centro Gallego de Buenos Aires que lo exhibe en su Salón Presidencial. El cuadro es testigo directo de la impronta que dejó la romería en el que, en su día, fue director del Museo del Prado. La memoria popular también ha guardado como reliquia las visitas que, en alguna ocasión, realizó al Santuario como peregrina “A Raíña Santa”. La historia de aquellos tiempos nos cuenta que así era llamada por el Pueblo la Infanta Doña Isabel, hija de D. Pedro III de Aragón y que fue reina de Portugal por su boda con el Rey Dionisio I y venerada en los altares con el nombre de Santa Isabel de Portugal. Hasta que se construyó la carretera actual que comunica Ourense con Vigo, a mediados del siglo XIX, pasaba por la pequeña población de A Franqueira el Camino o Vereda Real de Ourense a Tui y Vigo.

            Destaca por su religiosidad y vistosidad. Se celebra los días 7, 8 y 9 de septiembre, aunque su día principal es el día 8, natividad de la Virgen María. Durante todos los días y desde muy temprano se celebran misas cada hora, pero las más esperada es la Solemne, oficiada a mediodía y tras la cual sale la hermosísima procesión.

            La procesión comienza con la salida de la imagen de la Virgen en un carro de labranza tirado por una pareja de bueyes desde el atrio de la iglesia. Delante de la Virgen va el pendón, el estandarte, la cruz parroquial y cuatro parejas de danzantes que entrechocan sus palitos al son de los gaiteros. La procesión se para delante del palco de la iglesia para contemplar las danzas y el drama de la lucha del moro y el cristiano.

            Las danzas suponen un espectáculo sin parangón tanto por el atractivo de los trajes como por la dificultad de interpretación de cada una de las piezas. Interpretan cuatro piezas distintas de belleza incomparable y mucha dificultad.

            Terminados los bailes, comienza el drama del moro y el cristiano. Cuenta la leyenda que el moro es Birnarem. del que habla el pergamino galaico-portugués hallado en 1605 en el castillo de Gutierre de Altamira. El cristiano representa a un militar vecino de A Franqueira que en la lucha contra la invasión musulmana fue hecho prisionero. En la prisión, el príncipe moro le ofrece toda clase de riquezas si deja de invocar a la Virgen de A Franqueira como protectora de los crisitianos en la Reconquista. Pero el crisitiano no solo no acepta sino que se enoja y contesta que lo importante es la Fe. Ante la falta de entendimiento, luchan, el moro cae vencido y se arrepiente de sus pecados abrazando la fe cristiana.

            Tras el drama, la procesión continúa rodeando la iglesia y una vez terminada, los fieles se dispersan entre los numerosos puestos de pulpo, rosquillas, tabernas etc…