Peregrinación a la Virgen de Pastoriza

Como todo santuario que se valore, las leyendas y la historia se entremezclan para darle un aura de romanticismo, adornado de relatos y narraciones épicas.

Por el lugar pasaron ya en el siglo X los vikingos, que arribaron en Galicia por primera vez por  A Coruña , saqueando sus iglesias y destrozando los espejos del Farum Brecantium, (Torre de Hércules). Así como los musulmanes, que incendiaron la capilla sueva. Pero la imagen, gracias a un devoto cauteloso, se escondió en el lugar conocido como O Berce da Virxe, un peñasco situado en una cumbre próxima al templo, que en otros tiempos se cree que fue un altar druídico.

Ya en el siglo XI, cuenta la leyenda que una niña que se encontraba con su ganado por la zona, vio una luz muy intensa sobre el castro y en él hallo la imagen Mariana que dio nombre al lugar ”Pastoriza”, lugar donde llevaba a apacentar su rebaño.

La cumbre del altar la traza un castro, que tuvo gran importancia en tiempos antiguos, por formar parte de la vía romana que se dirigía a A Coruña. Más hoy, hay que bucear entre maleza para encontrar los restos del castro de A Pastoriza, considerado uno de los más grandes de la provincia. En él la leyenda sitúa la “Silla del Rey”, una piedra parecida a una silla donde se sentaba el rey suevo Requiario para contemplar “Suevos”, su Villa.

En la Casa Rectoral que se alza frente al santuario, fue descubierta una lápida funeraria  de forma irregular, que atestigua la existencia de un templo prerrománico.

En ella aparece la siguiente inscripción: (+OVIIT F(A)M(U)L(U)S D(E)I ANS / ABBA VI K(A)L(ENDA)S DEC·E·MBRES / ERA DCCCCXVIIII). Señalando que fue enterrado el abad Ans (podría corresponderse con Ansericus o Ansualdus o loanes) el 6 de diciembre de la era 919 (año 881). Hoy, se conserva en la sacristía de la iglesia.

Emilia Pardo Bazán, devota de esta virgen, remontaba los orígenes de la Ermita a hace unos dieciséis siglos, en el periodo suevo. Gran devota de la Santa, para su reconocimiento edita en virtud a un acuerdo con su amigo de la infancia Álvaro de Torres Taboada, el libro “La leyenda de la Pastoriza”, en la cual cuenta la tradición de este oratorio y cuyos derechos lego al santuario.

Don Álvaro, perteneciente a una familia coruñesa de holgada posición económica e inclinaciones artísticas dirigidas principalmente hacia la arquitectura y también devoto de la Santa, se compromete en el peregrinaje realizado en 1887, a construir una imagen pétrea de la Virgen sobre el lugar donde se le apareció a la patorcilla.

La virgen de granito, fue encargada en 1887, a un cantero llamado José Couto, que era natural de Ponteareas y había residido en Portugal y en Vigo. Escribirá al respecto la Pardo Bazán: «Sólo un hombre del pueblo, sin educación artística, sin nociones del dibujo que se enseña en las academias, sin lecturas, sin rastros de clasicismo en su sangre, sin conocimiento de modelos y doctrinas, podría esculpir una Nuestra Señora que parezca despojo de la Edad Media, recuerdo de pasadas edades y que con sus lineamentos ásperos y sencillos hable el lenguaje de la fe».

Don Álvaro también reconstruye en el siglo XIX el actual Pazo de Vilaboa y es el artífice de las  TORRES DE MEIRÁS, siendo consejero de la Condesa viuda de Pardo Bazán y de su hija Emilia, asesorándola en la construcción de la vieja Granja de Meirás, como la llamaba doña Emilia.

Retomando las leyendas más épicas, Pardo Bazán describe el ataque a manos de los ingleses capitaneados por Drake, que llevaron a los soldados invasores a saquear la capilla arteixana. Los ingleses, despojaron al templo de la imagen, arrojándola en una fuente y le rompieron de un hachazo la cabeza, dividiéndola del pescuezo. Y así se origina el milagro; la imagen se volvió a unir, lo que hizo que los sicarios huyesen del lugar.

La actual iglesia de Santa María, que constituye el oratorio del “SANTUARIO DE LA VIRGEN DE PASTORIZA”, mudó en el siglo XVII su antigua estructura románica al estilo barroco tras diversas reformas, innovaciones y restauraciones.

 Consta de una sola nave y dos capillas anexas a sus laterales, con un presbiterio que tiene forma de ábside semicircular románica.

Son muchas las personas que cada año van a Pastoriza caminando desde A Coruña, ciudad en la que se le considera muy milagrosa y en donde cuenta mucha cantidad de devotos.

Es otro ejemplo más de las distintas rutas de peregrinación y romería que existen en Galicia.