San Andrés de Teixido

La tradición gallega tiene un peculiar y estrecha relación con la muerte. Son muchas las recomendaciones ancestrales que los vivos deben cumplir. Una de esas recomendaciones es la que manda peregrinar al menos una vez en la vida a San Andrés de Teixido una ermita escondida en el interior de las Rías Altas. Xa que como dice el refrán “A San Andrés de Teixido vai de morto o que non foi de vivo” y lo peor es que tocará hacerlo como “Alma en pena” o reencarnado en sapo, lagarto, culebra…

La peregrinación se puede empezar en Cedeira, que es una villa mariñeira  de gran belleza. Vivos y muertos coinciden en las ricas viandas que en la villa se pueden degustar como los calamares, o sabrosos percebes, que seguro que harán más agradable la peregrinación.

Son 12 kilómetros los que separan Cedeira del Santuario. La carrera asciende por la Sierra de A Capelada donde trotan as bestas. Entre caballos, acantilados y modernos molinos de viento de uno de los parques eólicos más importantes de Galicia.

Cuenta la leyenda que el apóstol San Andrés se despertó triste una mañana. Su templo estaba en un lugar tan inhóspito que no atraía a los peregrinos, quienes preferían visitar la tumba del apóstol Santiago, en Compostela, antes que la suya. Conmovido, Dios le hizo una concesión: “Ve tranquilo, Andrés, pues no has de ser menos que Santiago. Desde hoy, prometo que nadie ha de entrar en el reino de los cielos sin antes haberte visitado. Y si no lo hiciera en vida, habrá de acudir de muerto”

Una vez allí hay que respetar varias tradiciones: la primera, comprar figuritas de pan en algunas de las tiendas de souvenirs religiosos. Luego, entrar en la ermita y rogar la bendición de San Andrés. Después, ir en busca de la fuente del Santo donde, dicen, hay que beber de los tres caños sin apoyar las manos en la pared de la fuente. Tras pedir los deseos se arroja al agua una miga de pan. Si flota, los deseos se harán realidad, pero si se hunde…

Tras mojar los labios en la fuente (se recomienda no tragar el agua pues no es potable), hay que bajar hasta la orilla del mar en busca de la herba namoradeira (hierba de enamorar) o clavel marino y de los xuncos de ben parir, (los juncos del buen parir) y volver al santuario con el ramo. Se dice que para lograr el amor de quien se desee no hay más que ponerle un pétalo de la herba namoradeira en el bolso o bolsillo sin que la amada/o se percate… y la pasión está asegurada.