Santa María de la Lanzada

Es una ermita muy pequeña en Pontevedra pero ligada a un antiguo ritual de fecundidad. Las mujeres que desean quedarse embarazadas deben meterse en el agua en luna creciente (o llena) y dejar que pasen sobre ellas nueve olas para que así se cumpla su deseo.

            En una de las esquinas de la playa de la Lanzada se localizan dos arenales separados por dos pequeñas penínsulas, la Punta do Outeiro das Lapas y la de Nuestra Señora de A Lanzada. Estas dos puntas esconden sobre sus rocas una gran y antigua historia ya que sobre ellas se edificaron todo tipo de construcciones prerromanas, romanas y medievales. Sobre todo en la segunda, donde hoy en día se conserva una antigua capilla que formó parte de una fortaleza medieval de defensa costera.

            Este lugar estuvo habitado desde tiempos remotos como lo atestiguan la abundancia de restos encontrados tanto en el antiguo poblado castrexo como en la necrópolis que se halla en las inmediaciones y que actualmente está siendo estudiada y parcialmente excavada. En esta han sido abundantes los hallazgos de restos humanos, escasos en Galicia debido a la acidez característica del suelo gallego. También existen abundantes vestigios de una ocupación mercantil y de manipulación de alimentos a gran escala, como el caso de la existencia de una salazón romana.

            En el lugar donde presuntamente se encontraba un faro fenicio o quizas romano, se construyó un castillo del que existen referencias en el siglo X y que formaba parte de un antiguo sistema defensivo junto con las Torres de Oeste en Catoira y con la de San Sadurniño, en Cambados, para hacer frente a las incursiones vikingas y normandas. Se dice que al divisar alguna embarcación enemiga, como método de aviso se hacían hogueras, que eran vistas desde puntos más altos. Desde estos se hacían otras hogueras y así el aviso llegaba hasta otros sitios muchos más lejanos.

            Más adelante fue escenario de batallas entre Doña Urraca y el arzobispo Gelmirez hasta que en siglo XIII fue destruída por los árabes. Posteriormente fue reconstruída más robustamente. Ya en el siglo XV fue seriamente dañada otra vez por las revueltas Irmandiñas. Por fin en el siglo XVI quedó abandonada definitivamente.

Actualmente sólo se conserva los restos de una torre y la ermita tardo-románica (S.XII). La planta es de nave único y con abside semicircular donde se encuentra una bella imagen de la Virgen de la Lanzada.

            En último fin de semana de Agosto se celebra la romería de la Virgen de la Lanzada. En la noche del sábado acuden cientos de mujeres que desean acabar con su infertilidad, para ello deben someterse al baño de las nueve olas en la medianoche. Al amanecer han de acudir por la ermita y deberán barrer el suelo para deshacer todo tipo de meigallos y males de ojo y seguidamente realizar la ofrenda a la Virgen. Después de la misa se realiza la procesión, donde la Virgen es vestida con sus mejores galas. Existe otra leyenda de fecundidad que consiste en colocar ofrendas florales en la llamada “cama de la Virgen”, que es una roca que se encuentra en la rompiente de la ermita. Antiguas leyendas aseguran la exixtencia de antiguos túneles que comunicaban la costa con las islas Ons.

Peregrinación a Santiago de Compostela

            La historia de la peregrinación a Santiago de Compostela se remonta a hace más de 1000 años, con el descubrimiento de la Tumba de Santiago el Mayor durante el reinado de Alfonso II (792-842). Santiago ya era considerado el gran evangelista de España y durante cientos de años había habido tradiciones de estudio y literarias que ofrecían fundamento a dicha creencia. El descubrimiento de la Tumba de Santiago provoca que la ciudad se convierta en destino de peregrinación. Los siglos X y XI muestran un creciente número de peregrinos, pero es en el siglo XII, bajo la enérgica promoción del Arzobispo Diego Gelmírez (1100-1140), cuando Santiago se convierte en meta de peregrinación cristiana al mismo nivel que Roma y Jerusalén. La primera Catedral se construye sobre la Tumba de Santiago el Mayor y gradualmente nace una ciudad a su alrededor, al igual que ocurre en la ruta de peregrinación, en donde se establecen casas de acogida, como por ejemplo los monjes de Cluny en Burgundy y de Aurillac en Cantal, Francia.

            Los siglos XII y XIII se consideran tradicionalmente como la época dorada de la peregrinación a Santiago. Con el Renacimiento y la Reforma en Europa se vive un descenso de la peregrinación, pero de todas formas nunca desaparece por completo. En el año 1884, como resultado de un trabajo académico y de investigación científica, el Papa León XIII promulga la Bula “Deus Omnipotens”, con la que proclama al mundo entero que las reliquias de Santiago son auténticas. Esto constituye el comienzo del nuevo auge de la peregrinación en la época moderna.

            Se creyó, en un principio, que en el siglo XX los medios de transporte podrían llevar a un decaimiento de la peregrinación tradicional a pie y a caballo. Éste no fue el caso y, por el contrario, durante los últimos 30 años se desarrolla un creciente interés por el Camino de Santiago: las cifras de peregrinos llegados aumentan. El impulso definitivo para la peregrinación fueron las visitas a Compostela de los Papas; Juan Pablo II en 1982 y en 1989 con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, y Benedicto XVI en el Año Santo 2010. Y las estadísticas demuestran que el fenómeno de la peregrinación todavía sigue en aumento. En 1985 llegaron a Santiago 1.245 peregrinos. En el Año Santo 2010 obtuvieron su “Compostella” 272.703 peregrinos.

            A medida que los años iban psando el número de peregrinos a aumentado sin parar. Ya no sólo el año santo sino también a lo largo de toda la década y a lo largo de todo el año.

Nuestra Señora del Corpiño

            Situado en Lalín (Pontevedra) este santuario cuenta con una larguísima tradición de devotos. Se erigió en un lugar de culto muy antiguo. Sus tierras están rodeadas de castros y campos de “mámoas” (como el de Oirós, un de los más extensos en Galicia).

            A pesar de que pasó por varias reformas, sabemos que como lugar de peregrinación tiene unos orígenes muy remotos (aparece ya mencionado en documentos del siglo XIII).

            El relato de su construcción es también apasionante. Hace muchos siglos vivía en el Monte do Carrio un piadoso ermitaño que dedicaba su vida a rezar a la Virgen y a perdonar pecados. La gente acudía a él en busca de ayuda y consuelo. Al morir sus paisanos decidieron conservar su cuerpo incorrupto en aquel lugar, que con el tiempo se convirtió en un centro de peregrinación. Años después, cuando los árabes invadieron estas tierras, sus devotos escondieron el cuerpo del santo en una cueva cercana al lugar donde hoy se levanta el santuario. Muchos siglos después, estas tierras fueron repobladas… pero ya nadie se acordaba de este santo “corpiño” cuya capilla se había derruido y estaba cubierta de maleza. Sin embargo, en el momento menos pensado, sucedió un milagro.

            Dos jóvenes pastores vigilaban su ganado cuando se desencadenó una gran tormenta. Buscando refugio, entraron en las ruinas donde estaba oculto el cuerpo del santo. En aquel momento se apareció la Virgen con el Niño Jesús en sus brazos, cubierta de un gran resplandor. Nadie creyó a los pastores, pero las apariciones continuaron sucediéndose hasta que los habitantes de la aldea encontraron una vieja sepultura en aquel lugar, con el cuerpo incorrupto del santo ermitaño.

            Se piensa que este santo no es otro que el anacoreta Adrián, quien vivió hace mucho tiempo en estas montañas, dedicando su vida a la oración y a la penitencia. Sus vecinos lo veían como a un santo y tras su muerte construyeron una pequeña capilla en su honor. Según el historiador Vicente Risco, las peregrinaciones al sepulcro del santo se inciaron en el siglo VIII, poco después de su muerte. Luego habla de su extravío durante la invasión musulmana y de su recuperación fortuita en el siglo XII.

            Según cuenta la tradición popular, peregrinar al santuario de Nosa Señora do Corpiño puede curar milagrosamente diferentes dolencias, entre ellas la posesión diabólica o de espíritus malignos. Su sacerdote actual es uno de los pocos privilegiados que cuentan con la autorización del Vaticano para poder realizar exorcismos.

            La procesión y las ofrendas de los fieles dentro del santuario siguen la mayoría de las pautas que marca la liturgia de la Iglesia: Santa Misa, Penitencia, Comunión… junto con las oraciones propias de la tradición mariana. Pero también cuenta con ritos propios destinados a ahuyentar a los demonios y liberarse del mal: rociado con agua bendita, imposición de los Evangelios y contacto con la “Reliquia”. Esta última es un trozo del velo de la Virgen María, traído desde Roma en el siglo XIX.

            Las fiestas grandes de este santuario se celebran el 23 y 24 de junio, el 1 de mayo y el 25 de marzo. En ellas podemos asistir a las romerías más vistosas del lugar, con procesiones de las cofradías y asociaciones parroquiales.

            Si te gusta el turismo religioso y en particular todo lo que tiene con la tradición de culto mariana, este es un lugar de referencia que merece la pena visitar.

A Virxe de Chamorro

A Virxe de Chamorro

            Esta capilla, sin estilo definido, posee dos denominaciones diferentes: una la de capilla de la Virgen del Nordés y otra la de ermita de Chamorro. La ermita cristianiza un emplazamiento de antiguos cultos páganos. Única nave rectangular y muros de sillería de granito, alternados con los de mampostería.

            El muro sur de la cabecera conserva una inscripción que permite datarla en el primer tercio del XVI. Se realizaron obras posteriores en el XVII. La capilla mayor cuenta con una bóveda de crucería de 13 claves, donde la piedra dibuja una estrella de 4 puntas, allí se sitúa el retablo barroco presidido por la imagen de la Virgen con el Niño, bajomedieval.

             Hay una leyenda asociada a la Virgen de Chamorro o Nuestra Señora del Nordés. En 1666, recién formada la Cofradía de la Virgen de Chamorro se organiza la romería para difundir la devoción. Desde lo alto del monte se divisaba la ría, con las escuadras reales invernando y esperando la orden de partida con destino a alguna batalla naval. Un día un pescador, con el bote a punto de hundirse bajo el mar embravecido, implora ayuda a la Virgen del Nordés y angustiado, exclama: “Xa morro”.

             La Virgen lo salva y desde entonces se denomina al lugar, la ermita de Chamorro. Desde sus inmediaciones se puede contemplar una magnifica vista de la ciudad y la ría de Ferrol.

            Miles de devotos suben de rodillas o a pie al santuario de la Virgen del Chamorro, siguiendo las estaciones del Vía Crucis a venerar a la Virgen del Chamorro, también conocida como Virgen del Nordés, nombre de evocación marinera, ya que es el mejor viento para pescar en la ría de Ferrol y también porque la ermita está al nordeste de la ciudad.

            Los romeros ofrecen a la Virgen velas y exvotos y comparten una jornada campestre con música popular.Desde este santuario se tiene una vista muy buena de la ciudad y la ría de Ferrol.

Santa Marta de Ribarteme, la romeria gallega de los no-muertos

            Esta romería es calificada como la más antigua de las romería gallegas, por su arraigo y tradición.

            La devoción a Santa Marta es una manifestación de fé en la intercesión de quién gozó de la confianza de Jesús de Nazareth. MARTA aparece en el Nuevo Testamento citada por S. Lucas y S. Juan, como hermana de Lázaro y María Magdalena. Una familia allegada al Mesías al que daban cobijo y hospedaje a su paso por Betania, población hebrea situada a escasos kilómetros de Jerusalén. Su estrecha relación con Jesús la convirtió en una de las Santas Mujeres que le siguió hasta la Cruz y su casa se convirtió en un centro de devoción hasta que ella y su familia fueron expulsados de Judea por el poder establecido.

            El hecho diferencial de la romería de Santa Marta tiene como base esa relación con Jesús y la muerte de su hermano Lázaro allá por el año 782 de la fundación de Roma (potencia dominante en aquel tiempo) o 29 de la era cristiana, a 4 de la crucifixión. La plegaria de Marta solicitando la intervención de Jesús para que volviera a la vida a su hermano Lázaro, que llevaba 4 días muerto, hace de Marta, al concederle la gracia de la resurrección de su hermano, la intercesora ideal para suplicarla en los momentos críticos de la vida.

            La plegaria que entonan los romeros que cada año peregrinan al santuario de Ribarteme. “Virxen Santa Marta, reina de la gloria, todo el que se ofrece, sale con victoria”; Virxen Santa Marta, estrela do norte, que lle deu a vida ó que estivo á morte”

            La tradición cuenta que Marta de Betania y su familia abandonan su casa con rumbo a occidente y recalan en la costa de Francia, donde anuncia la doctrina de Cristo por la baja Provenza y se registran sus primeros milagros, entre ellos devolver la vida a un náufrago y someter a un dragón que devoraba a los habitantes de aquellos parajes. Haciendo la señal de la cruz y atándolo con su ceñidor, lo llevó a la ciudad de Marsella (la imagen de Santa Marta de Ribarteme conserva el dragón a sus pies, en recuerdo de este pasaje). Marta, tras llevar una vida de santidad y evangelización desde un monasterio fundado en la Provenza, habría muerto a los 65 años el 29 de julio del año 70.

                        Su devoción podría haber llegado a Galicia con alguna de las órdenes religiosas que penetraron a través del camino Xacobeo francés en la Edad Media, dada la impronta de algunas como el Cister, en el trasvase de conocimientos, pero de ello no nos cuenta nada la tradición, aunque existieron cenobios (Moradella) en la zona donde hoy solo hay ruinas o alguna capilla vinculada en el valle que acoge la romería. De lo que no cabe duda es que la “mesonera de Betania” lleva varios siglos en Ribarteme haciendo gala de sus intercesiones milagrosas y la religiosidad del valle aflora en capillas, cruceiros, petos de ánimas y sobre todo en el santuario.

            Una segunda teoría, tampoco desdeñable, concibe el arraigo de la devoción a Santa Marta en el Valle del Termes, fomentada por hidalgos de las casas nobiliarias asentadas en estas tierras, que hubieran participado en Cruzadas cristianas y a su paso por Marsella habrían recogido la fe en Santa Marta y recurrido a la intercesora en sufridas batallas, para agradecerle a su regreso en la procesión de los ataúdes, haber salido vivos y no muertos.

            Ambas teorías debemos situarlas en el ámbito de la tradición, no demostrables pero sí con encaje en el devenir de nuestra historia. Y que, en todo caso, situaría el origen de la Romería de Santa Marta y sus formas tan ancestrales en plena Edad Media.

            Desde los testimonios evangélicos que dan prueba de la existencia de Marta y su cercanía al hijo de Dios, hasta el tiempo presente, recorremos un intervalo en el que la tradición es el único sustento de una romería que, al igual que la inmensa mayoría de las celebradas en Galicia, se pierde en la noche de los tiempos. Pero algunos hechos son irrefutables.

            El actual santuario de Santa Marta tiene su origen en la transformación en iglesia parroquial de la capilla dedicada a la Santa ubicada en el barrio de A Cortegosa; conocido hoy como lugar “da capilla”. Aunque la romería se remonta siglos atrás, la primera mención que se conserva data de 1700, cuando un obispo ordena reparar la mencionada capilla de Santa Marta. Un documento posterior fechado a 16 de octubre de 1722, hace alusión a la reedificación de la misma, por orden de D. Jacinto Gil Araújo y Puga(1674-1757), por el que “funda patronato de legos y capilla laical en el santuario y ermita de Santa Marta”. Este patrono, descendiente de la Casa de Barro (casa noble, cuyos restos permanecen al otro lado del río, cuyo mayorazgo fue fundado por Álvaro Gil, con privilegio de presentar los beneficios curados de las parroquias de Santiago y S. Cipriano), era Comisario del Santo Oficio (Inquisición) y abad de Santiago de Ribarteme desde 1710, abadía e iglesia troncal de la que se desgajan las otras dos. En la fundación del patronato designa como sucesor a su supuesto nieto D. Álvaro Jacinto Gil Araújo y Barbeito, hijo de Alonso Gil de Araújo y Antonia Martínez de Barbeito, quienes le representarán hasta su mayoría de edad y grado sacerdotal. Sería también Comisario del Santo Oficio.

            Testimonios de aquellos privilegios los hallamos todavía hoy en los dos únicos panteones adheridos al actual templo. Uno, situado a la izquierda de la entrada principal de propiedad de la familia de los Pereira y Suárez-Sequeiros, una de las líneas descendientes del entronque de las Casas de Barro y Barreiro, cuya propiedad de las ruinas blasonadas de aquella aún conservan sus herederos. El escudo que representa a la casa de Barro se exhibe hoy en su residencia familiar de S. José, en sitio de Coto y lugar de Casal da Vila (términos comunes en el sistema feudal) La otra, ubicada en el lateral derecho, propiedad a perpetuidad da cobijo desde 1947 a Avelino Durán Cuntín, descendiente de una línea emparentada con la casa de Barro por el matrimonio de Marcos Durán con Dominga Gil Araújo (hija ilegítima de Benito Gil Araújo, primer cura párroco de S. Cipriano como parroquia independiente. De aquel matrimonio es hijo Gonzalo Durán que casa en 1739 con Ángela Gil y tienen por hija a Rosa Durán Gil. Dicha familia de los Durán donarían casi 200 años después la cruz de plata que hoy se exhibe en las procesiones de Santa Marta. Las casas de Barro en S. Cipriano y la de Barreiro en Santiago entroncan en 1671 cuando Álvaro Gil Araújo de la Casa de Barro, en segundas nupcias matrimonia con María Inés Suárez de Puga, viuda de la casa de Barreiro, teniendo como líneas originarias, la de Barro a la familia Gil Araújo y la de Barreiro a los Suárez de Puga.

San Xiao do Trebo

            Leyendas hay muchas, porque la fantasía popular no tiene límites, pero la más extendida habla de que la figura del santo llegó después de que los piratas que entonces saqueaban las costas la tiraran al mar con una piedra al cuello. San Xiao logró librarse de las ataduras y llegó a tierra , donde lo rescataron los marineros y le construyeron una capilla, que se levanta sobre un antiguo asentamiento romano, al cual solamente se accede a través de un empinado camino.

            La ruta de peregrinaje más emblemática por los romeros de Cariño es la de San Xiao.

            Cada año, el último sábado de enero, se repite la tradición de honrar a San Xiao do Trebo. Ya desde muy temprano, los vecinos recorren por el camino viejo los dos kilómetros que separan Cariño de la ermita.para disfrutar en los alrededores de la misma de una jornada de fiesta.

            Otra de las leyendas habla de que San Xiao era un humilde cazador y pescador casado con una hermosa joven. Una mañana invernal partió de caza, y en su ausencia llegaron a su hogar sus padres, empapados por la lluvia. La mujer de Xiao fue amable con ellos, y les dió cobijo en la mejor habitación de la casa, la habitación matrimonial, mientras le secaba la ropa en el fuego. Partió la mujer a buscar a Xiao para advertirle de la visita, pero al mismo tiempo Xiao regresaba por el camino opuesto. Cuando llegó a casa y vió a una pareja en su lecho, pensó que su mujer lo estaba engañando, por lo que herido por la ira disparó a ambos, consumando el parricidio.

            Al oír los disparos, la mujer de Xiao volvió, pero ya no había solución. Tales fueron la pena, el dolor y el arrepentimiento que sufrió el bueno de Xiao que acabó por convertirse en un santo.

Romería da Virxe da Franqueira

A Franqueira acoge las antiquísimas romerías de Nuestra Señora de la Fuente como también se conoce a la Virgen. Declaradas Fiesta de Interés Turístico de Galicia.

            Muchas son las celebraciones litúrgicas de carácter mariano que, a lo largo del año, se celebran en nuestra Comunidad. De especial renombre es la Romería de Primavera en honor a Ntrª. Señora la Virgen de A Franqueira, festividad conocida por muchos como As Pascuillas y que destaca, además de por los oficios religiosos y antiguas liturgias, por la complicidad y armonía que se respira entre las gentes que participan en las numerosas peregrinaciones.

            Su antigüedad, junto con la devoción que le profesan miles de gallegos y romeros del norte de Portugal y la particularidad de la romería, fueron aspectos considerados por la Xunta de Galicia para declararla Fiesta de Interés Turístico de la Comunidad Autónoma hace nueve años.

            De su historia, su leyenda, sus romerías, el santuario y el monasterio se han publicado diversas monografías. También han sido muchos los autores que han escrito sobre esta imagen tallada en granito de trazas románicas con reminiscencias góticas, cuyo autor podría haber sido un cantero gallego.

Cuentan los lugareños que originalmente la imagen se había esculpido en un único bloque de piedra cuya altura era cinco veces superior a la actual talla de la Virgen y que este pilar, con el paso del tiempo y por razones de manejabilidad, se fue acortando por los canteros del lugar, quienes corrieron suertes diversas.

            El pintor Sotomayor y el poeta Cabanillas visitaron el Santuario a principios del siglo XX

            Verdad o leyenda lo cierto es que la imagen de la Virgen de la Fuente, como también se la conoce, no deja indiferente a quienes la admiran por vez primera y así lo atestiguaron los pintores, periodistas, escritores y poetas que ya en los años 20 del pasado siglo acudían al alto de A Franqueira para saber de aquella romería.

Este es el caso del escritor gallego D. Ramón Cabanillas quien recuperó un peculiar romance que recreaba, en verso, la lucha dialéctica entre un príncipe moro y un devoto cristiano. Esta lucha verbal forma parte de una de las leyendas de la Virgen y de la representación teatral que todos los 8 de septiembre se escenifica en la romería de verano, fecha en la que se festeja el nacimiento de María.

            Hasta estas tierras del Paradanta viajó también en el año 1922 el pintor ferrolano Fernando Álvarez de Sotomayor y Zaragoza, quien dominando a la perfección la temática del costumbrismo campesino, plasmó en un lienzo de 1.98 x 2.12 la obra “Procesión da Virxe de Franquiera”, actualmente propiedad del Centro Gallego de Buenos Aires que lo exhibe en su Salón Presidencial. El cuadro es testigo directo de la impronta que dejó la romería en el que, en su día, fue director del Museo del Prado. La memoria popular también ha guardado como reliquia las visitas que, en alguna ocasión, realizó al Santuario como peregrina “A Raíña Santa”. La historia de aquellos tiempos nos cuenta que así era llamada por el Pueblo la Infanta Doña Isabel, hija de D. Pedro III de Aragón y que fue reina de Portugal por su boda con el Rey Dionisio I y venerada en los altares con el nombre de Santa Isabel de Portugal. Hasta que se construyó la carretera actual que comunica Ourense con Vigo, a mediados del siglo XIX, pasaba por la pequeña población de A Franqueira el Camino o Vereda Real de Ourense a Tui y Vigo.

            Destaca por su religiosidad y vistosidad. Se celebra los días 7, 8 y 9 de septiembre, aunque su día principal es el día 8, natividad de la Virgen María. Durante todos los días y desde muy temprano se celebran misas cada hora, pero las más esperada es la Solemne, oficiada a mediodía y tras la cual sale la hermosísima procesión.

            La procesión comienza con la salida de la imagen de la Virgen en un carro de labranza tirado por una pareja de bueyes desde el atrio de la iglesia. Delante de la Virgen va el pendón, el estandarte, la cruz parroquial y cuatro parejas de danzantes que entrechocan sus palitos al son de los gaiteros. La procesión se para delante del palco de la iglesia para contemplar las danzas y el drama de la lucha del moro y el cristiano.

            Las danzas suponen un espectáculo sin parangón tanto por el atractivo de los trajes como por la dificultad de interpretación de cada una de las piezas. Interpretan cuatro piezas distintas de belleza incomparable y mucha dificultad.

            Terminados los bailes, comienza el drama del moro y el cristiano. Cuenta la leyenda que el moro es Birnarem. del que habla el pergamino galaico-portugués hallado en 1605 en el castillo de Gutierre de Altamira. El cristiano representa a un militar vecino de A Franqueira que en la lucha contra la invasión musulmana fue hecho prisionero. En la prisión, el príncipe moro le ofrece toda clase de riquezas si deja de invocar a la Virgen de A Franqueira como protectora de los crisitianos en la Reconquista. Pero el crisitiano no solo no acepta sino que se enoja y contesta que lo importante es la Fe. Ante la falta de entendimiento, luchan, el moro cae vencido y se arrepiente de sus pecados abrazando la fe cristiana.

            Tras el drama, la procesión continúa rodeando la iglesia y una vez terminada, los fieles se dispersan entre los numerosos puestos de pulpo, rosquillas, tabernas etc…

A Romería de San Adrián

            Declarada Fiesta de Interés turístico para Galcia .Cada domingo después del 16 de junio se celebra una romería que desde Malpica, por tierra y por mar, llega hasta la ermita.

            La historia de esta romería se remonta al siglo XV. Tras la misa matutina de las 7:30h en la iglesia parroquial de Malpica, los fieles que celebran la Romería de San Adrián (San Hadrián Do Mar), peregrinan a la orilla del mar hasta la capilla en un espectáculo que vale la pena presenciar. Llevan a hombros el icono del siglo XVI, rodeado de cintas multicolores en una comitiva con banda de música y mucha pólvora

Con unos ingredientes de leyenda: la procesión y romería hasta la capilla, el crucero y una fuente de aguas milagrosas, San Adrián despierta una enorme devoción popular que tiene su momento cumbre en la procesión y las misas celebradas en el atrio de la capilla del cabo San Adrián.

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            La celebración sigue por la puja del año siguiente y de varios animales dados en ofrenda. Mientras en los alrededores se vive un ambiente festivo con vendedoras de rosquillas, tabernas, múltiples tenderetes y sardiñadas populares.

            Todos reunidos, pueden disfrutar de una comida campestre para finalmente devolver al santo a su parroquia. San Adrián y su esposa Santa Natalia, retornarán a hombros a las 17:00h desandado el mismo camino que bordea el mar y cruza dos playas hasta la parroquia de Malpica donde descansarán todo el año.

            De la fuente milagrosa de San Adrián se dice que tiene propiedades para curar las verrugas, aunque para consumo recomendamos el agua que vierten los tres caños de la fuente de Navenllos, localizada unos metros antes en el mismo camino que sigue la procesión.

            Las leyendas hablan de la cristianización de ritos realizados por los pobladores del castro, de la serpiente que el santo pisó en las rocas de la ribera quedando para siempre sus huellas excavadas y la silueta de la serpiente convertida en piedra blanca que podremos ver con marea baja.

            En honor a este santo, fue construida una ermita entre los siglos XVI-XVII y renovada a principios del siglo XX con su aspecto actual de paredes blancas y tejado de teja del país, en un lugar con características de aquellos donde existen restos arqueológicos prerromanos. Localizada en una ladera del cabo, en un mirador natural situado con unas impresionantes vistas del Océano, de las islas Sisargas y de la villa marinera de Malpica de Bergantiños.

Peregrinación a la Virgen de Pastoriza

Como todo santuario que se valore, las leyendas y la historia se entremezclan para darle un aura de romanticismo, adornado de relatos y narraciones épicas.

Por el lugar pasaron ya en el siglo X los vikingos, que arribaron en Galicia por primera vez por  A Coruña , saqueando sus iglesias y destrozando los espejos del Farum Brecantium, (Torre de Hércules). Así como los musulmanes, que incendiaron la capilla sueva. Pero la imagen, gracias a un devoto cauteloso, se escondió en el lugar conocido como O Berce da Virxe, un peñasco situado en una cumbre próxima al templo, que en otros tiempos se cree que fue un altar druídico.

Ya en el siglo XI, cuenta la leyenda que una niña que se encontraba con su ganado por la zona, vio una luz muy intensa sobre el castro y en él hallo la imagen Mariana que dio nombre al lugar ”Pastoriza”, lugar donde llevaba a apacentar su rebaño.

La cumbre del altar la traza un castro, que tuvo gran importancia en tiempos antiguos, por formar parte de la vía romana que se dirigía a A Coruña. Más hoy, hay que bucear entre maleza para encontrar los restos del castro de A Pastoriza, considerado uno de los más grandes de la provincia. En él la leyenda sitúa la “Silla del Rey”, una piedra parecida a una silla donde se sentaba el rey suevo Requiario para contemplar “Suevos”, su Villa.

En la Casa Rectoral que se alza frente al santuario, fue descubierta una lápida funeraria  de forma irregular, que atestigua la existencia de un templo prerrománico.

En ella aparece la siguiente inscripción: (+OVIIT F(A)M(U)L(U)S D(E)I ANS / ABBA VI K(A)L(ENDA)S DEC·E·MBRES / ERA DCCCCXVIIII). Señalando que fue enterrado el abad Ans (podría corresponderse con Ansericus o Ansualdus o loanes) el 6 de diciembre de la era 919 (año 881). Hoy, se conserva en la sacristía de la iglesia.

Emilia Pardo Bazán, devota de esta virgen, remontaba los orígenes de la Ermita a hace unos dieciséis siglos, en el periodo suevo. Gran devota de la Santa, para su reconocimiento edita en virtud a un acuerdo con su amigo de la infancia Álvaro de Torres Taboada, el libro “La leyenda de la Pastoriza”, en la cual cuenta la tradición de este oratorio y cuyos derechos lego al santuario.

Don Álvaro, perteneciente a una familia coruñesa de holgada posición económica e inclinaciones artísticas dirigidas principalmente hacia la arquitectura y también devoto de la Santa, se compromete en el peregrinaje realizado en 1887, a construir una imagen pétrea de la Virgen sobre el lugar donde se le apareció a la patorcilla.

La virgen de granito, fue encargada en 1887, a un cantero llamado José Couto, que era natural de Ponteareas y había residido en Portugal y en Vigo. Escribirá al respecto la Pardo Bazán: «Sólo un hombre del pueblo, sin educación artística, sin nociones del dibujo que se enseña en las academias, sin lecturas, sin rastros de clasicismo en su sangre, sin conocimiento de modelos y doctrinas, podría esculpir una Nuestra Señora que parezca despojo de la Edad Media, recuerdo de pasadas edades y que con sus lineamentos ásperos y sencillos hable el lenguaje de la fe».

Don Álvaro también reconstruye en el siglo XIX el actual Pazo de Vilaboa y es el artífice de las  TORRES DE MEIRÁS, siendo consejero de la Condesa viuda de Pardo Bazán y de su hija Emilia, asesorándola en la construcción de la vieja Granja de Meirás, como la llamaba doña Emilia.

Retomando las leyendas más épicas, Pardo Bazán describe el ataque a manos de los ingleses capitaneados por Drake, que llevaron a los soldados invasores a saquear la capilla arteixana. Los ingleses, despojaron al templo de la imagen, arrojándola en una fuente y le rompieron de un hachazo la cabeza, dividiéndola del pescuezo. Y así se origina el milagro; la imagen se volvió a unir, lo que hizo que los sicarios huyesen del lugar.

La actual iglesia de Santa María, que constituye el oratorio del “SANTUARIO DE LA VIRGEN DE PASTORIZA”, mudó en el siglo XVII su antigua estructura románica al estilo barroco tras diversas reformas, innovaciones y restauraciones.

 Consta de una sola nave y dos capillas anexas a sus laterales, con un presbiterio que tiene forma de ábside semicircular románica.

Son muchas las personas que cada año van a Pastoriza caminando desde A Coruña, ciudad en la que se le considera muy milagrosa y en donde cuenta mucha cantidad de devotos.

Es otro ejemplo más de las distintas rutas de peregrinación y romería que existen en Galicia.

A nosa Señora do Medo

Durante siglos, vecinos de los pueblos que rodean Baños de Molgas han peregrinado de rodillas desde sus casas hasta el Santuario de Los Milagros. Es uno de los destinos de culto más populares de la provincia de Ourense y un lugar con una historia fascinante que se remonta a los primeros años de cristianización. Si quieres conocer la historia de este templo y el porqué de la devoción de sus fieles, estás en el lugar indicado.

Los historiadores remontan el origen de este lugar hasta los tiempos de la primera cristianización. En el hoy conocido como Monte Medo hubo un campamento romano que explotó unas minas en busca de oro por medio de sus esclavos. De aquel entonces han llegado hasta nosotros unas lápidas precristianas que estarían ubicadas en la zona.

Más adelante, en aquel Monte Medo se levantó una ermita: estaba cerca de una de las grandes vías romanas, la que llevaba desde Astorga hasta Braga, por lo que poco a poco fue ganando en popularidad. Hay referencias ya a ese pequeño templo en el siglo XIV, aunque no es hasta el XVII cuando se populariza la peregrinación hasta el lugar, que ya se había ganado el nombre de Nosa Señora do Medo, por el monte en el que se encontraba.

Hay constancia de la cantidad de devotos que subían a la ermita en multitud de visitas pastorales, pero es tanta la afluencia de peregrinos que, en 1731, el fraile Plácido Iglesias, benedictino de Celanova, decide comenzar con la construcción de un nuevo templo: pero no construirá el Santuario de Nosa Señora do Medo, sino de Nosa Señora dos Milagros, ya que los peregrinos habían cambiado el nombre al lugar por su propia cuenta y riesgo.

La enorme afluencia al lugar hizo que hubiera limosnas para afrontar la construcción y en poco más de 35 años se completa la obra. El nuevo santuario se inauguró en 1768 y, aunque ha sufrido diversas vicisitudes, sobre todo la desamortización de mediados del siglo XIX, se ha conservado hasta nuestros días como uno de los mayores centros de culto de la provincia de Ourense.

Por el año 1700 son los propios fieles quienes empiezan a cambiar el nombre a la virgen por su propia cuenta y riesgo. Hay testimonios de los peregrinos que llegaban al templo, no solo desde las aldeas de la zona, sino que su fama traspasó los límites del valle y hasta de la región, extendiéndose a la vecina Portugal. Así se entiende que hubiera tantas limosnas para proceder a construir el nuevo santuario.

Muchos peregrinos comienzan a llegar de rodillas hasta el santuario para pedir favores a la Virgen y a mediados del siglo XIX el templo es uno de los más importantes de toda Galicia por el número de visitantes. La devoción por la Virgen que hace milagros se extiende y los cultos, que antes se reducían a algunas fechas señaladas, se convierten en diarios.

Pero es con la llegada del siglo XX cuando las romerías masivas convierten al Santuario de Los Milagros en epicentro de la vida religiosa de la provincia. El 20 de mayo de 1904 se reúnen más de 20.000 personas para celebrar el cincuentenario del dogma de la Inmaculada; en las Novenas de 1908, más de 40.000. Incluso el periódico madrileño El Imparcial recoge en sus páginas la importancia del santuario en una noticia fechada el 10 de septiembre de 1919.

Pese a la llegada de la Guerra Civil, los peregrinos no dejan de subir al Monte Medo: las crónicas de entonces hablar de la llegada de 70.000 fieles, muchos de ellos andando desde distancias de más de cien kilómetros. Al año siguiente se habla de 50.000 comuniones durante las Novenas y es en esa época cuando se fundan cofradías y asociaciones ligadas a la Virgen: en apenas una década hubo más de 5.000 cofrades.

En 1959, el padre José Rodríguez, entonces superior del santuario, propone coronar a la Virgen y comienza un proceso en el que se involucra a las autoridades de los cuatro pueblos más cercanos: Baños de Molgas, Maceda, Vilar de Barrio y Xunqueira de Espadañedo. Se concluyó seis años más tarde con una gran ceremonia a la que no faltaron las mayores autoridades de la época.

Era tanto el fervor de los fieles que se desprendieron de sus propias joyas para construir la corona: las crónicas de la época hablan de 10 esmeraldas, 35 rubíes, 144 brillantes y dos zafiros que un orfebre de Vigo se encargó de engarzar. El día de la coronación, el 6 de septiembre de 1964, más de 50.000 personas colapsaron el santuario para no perderse el mayor acontecimiento religioso de la época.

Ahora, más de medio siglo más tarde, los peregrinos siguen acudiendo en masa al santuario, sobre todo durante la novena, que tiene lugar entre los últimos días de agosto y los primeros de septiembre de cada año. Como siempre, el día grande es el 8 de septiembre, cuando se celebra la fiesta de la Natividad de la Virgen María y se la saca del santuario en procesión. Una celebración que hay que vivir en primera persona para sentir el fervor de los feligreses por su Virgen de Los Milagros.