MUSEO MARCO ( VIGO)

Museo de Arte Contemporáneo de Vigo - Wikipedia, la enciclopedia libre

Dirección: Calle del Príncipe, 54. 36202 Vigo
Teléfono: 986 113 900
Fax: 986 113 901
Página web:www.marcovigo.com
e-mail: info@marcovigo.com

Horario:

  • Martes a sábados (festivos incluidos): de 11 a 14:30 y de 17 a 21 horas.
  • Domingos: de 11 a 14:30 horas.
  • Lunes: cerrado

Servicios:

  • Acceso a minusválidos.
  • Guardarropa.
  • Tienda-librería especializada.
  • Cafetería-restaurante.
  • Visitas guiadas gratuitas: todos los días a las 18h.
  • Visitas de grupo: previa cita en el 986 113 900 (ext. 307 o 314).

Edificio de estilo ecléctico del arquitecto José Mª Ortiz. El proyecto data del año 1861, cuando el edificio fue diseñado para albergar el antiguo Palacio de Justicia y cárcel.

Este nuevo centro de arte, creado para la difusión de propuestas culturales contemporáneas, basa su identidad en el dinamismo de su programación y en su espíritu participativo.

Las actividades principales, en torno a las que se articula la programación museística, son las exposiciones temporales dedicadas a la producción artística reciente en sus más variados campos creativos (artes plásticas, arquitectura, vídeo, diseño y cine). Éstas se enmarcan en tres líneas de programación prioritarias: muestras pluridisciplinares, sobre arte y cultura en el ámbito nacional e internacional; investigaciones y revisiones históricas que fomenten la recuperación de autores o movimientos artísticos gallegos unidos a lenguajes vanguardistas; y, por último, la sala de exposiciones del Edificio Anexo, dedicada a la producción de proyectos de artistas emergentes gallegos.

El MARCO constituye la propuesta más vanguardista de la ciudad, ofreciendo programas didácticos dirigidos a escolares, familias y niños así como programas de formación para artistas y docentes. El Museo cuenta con servicio de biblioteca, hemeroteca y mediateca.

Como señal de identidad, frente a otros museos del contorno geográfico, y en consonancia con el particular trazado panóptico de las salas de exposición, más adecuado para muestras colectivas, el MARCO realiza exposiciones de carácter temático, geográfico o de tesis – en su mayoría de producción propia – acordes con los movimientos artísticos contemporáneos, lo que hace posible recorrer el amplio panorama multicultural de hoy, al tiempo que facilita el intercambio de exposiciones con otros centros de arte.

Exposiciones

MANUEL VILARIÑO. SEDA DE CABALLO

Seda de caballo es la mayor de cuantas exposiciones se han realizado hasta la fecha de Manuel Vilariño, fotógrafo y poeta, Premio Nacional de Fotografía 2007. Una muestra comisariada por Fernando Castro Flórez, que revisa su trayectoria a través de una selección de obras —fotografías, instalaciones, vídeos, y también una parte de su producción poética— desde 1980 hasta la actualidad. Más que una retrospectiva al uso, está concebida como reflejo de los aspectos más sobresalientes de su trayectoria y de su estética, siempre marcada por un fondo poético y por la demanda de una actitud contemplativa.

Atendiendo a un orden más formal y conceptual que cronológico, la selección de obras y su disposición en salas responde a la voluntad de mantener esa continuidad poética, temática y ambiental que da sentido al recorrido y a toda la obra de Manuel Vilariño en su conjunto.

Así, el montaje que se articula en las salas del MARCO nos lleva desde su particular mirada sobre los animales, y su reinterpretación de la esencia de un género clásico como el del bodegón —Vilariño como gran maestro de la naturaleza muerta—, a su visión del paisaje, íntimamente relacionada con la melancolía, en un diálogo permanente y sutil entre la vida y la muerte.

Las series correspondientes a los años ochenta y noventa —aves, calaveras, y bestiarios, incluyendo sus célebres polípticos (Los PájarosCabezas/Sueños)— abren una primera fase del recorrido. Destaca la fuerza de Bestias involuntarias, serie de fotografías en blanco y negro en las que los animales nos miran de frente, retratados junto a herramientas, en un ensamblaje entre lo mágico y lo cotidiano, entre la naturaleza y la intervención humana.

Como pieza central de la muestra, y en ese juego de transición desde el blanco y negro, el color hace su aparición en Paraíso fragmentado. Una obra emblemática, un mosaico de naturalezas muertas compuesto por quince fotografías en las que un pájaro, un lagarto o una serpiente yacen inertes, creando entre todas las imágenes una composición única que simbólicamente alude a la devoción y a un anhelo de resurrección.

A partir de aquí la atención se centra en las obras de las décadas siguientes, en torno al año 2000, como Crucifixión de los siete cieloso Cruz de luz borrada —naturalezas muertas que componen escenas rituales en las que el color adquiere especial relevancia. Su serie de bodegones de velas y calaveras —MembrillosGranadas— son composiciones aparentemente sencillas en las que una mariposa sobre un misal abierto, o unas frutas en descomposición, permanecen a la sombra de la llama de una vela que se consume. Escenas en las que no faltan las alusiones mitológicas y al ciclo de vida y muerte que nos devuelven a lo esencial de este género clásico.

La exposición incluye ejemplos de su producción de las dos últimas décadas, fundamentalmente sus fotografías de montañas y océanos, como Al despertarLejano interior; o Montaña negra, nube blanca. Obras en apariencia más paisajísticas, y que sin embargo tienen un fuerte sentido dramático, casi trágico, aunque con una mirada y amplitud de horizonte que parece abierto a la esperanza.

Como apertura y cierre de este recorrido circular por la obra de Vilariño, es fundamental la presencia de la poesía: los fragmentos de sus libros de poemas Ruinas al despertar, y Animal insomne, que acompañan al visitante desde las escaleras de acceso a la muestra; y una selección de la serie de haikus escritos durante el confinamiento —obra inédita que lleva por título Elogio del confín— que completan y, a su vez, son parte integrante de sus fotografías. En este aspecto ahonda también el vídeo que se proyecta en la sala del vestíbulo principal del MARCO, y en el que el artista, en acción y contemplación, habla sobre su proceso creativo.

En palabras del comisario, toda la obra de Manuel Vilariño es un autorretrato vital. De sus pensamientos y emociones en relación con la vida y la naturaleza, de su entorno, de su formación como biólogo, de su íntima vinculación con el territorio más próximo. En consonancia con esta idea, la exposición se ha concebido teniendo muy presentes esas tres facetas de observador, fotógrafo y poeta que conforman su obra y trayectoria; esa relación entre biología, fotografía y literatura que siempre le ha acompañado.

CELESTE GARRIDO. TUS OJOS DICEN LO QUE TU BOCA CALLA

Fechas:  2 octubre 2020 – 14 febrero 2021

Lugar:  Salas de proyectos de la 1ª planta

Horario:  martes a sábados (festivos incluidos) de 11.00 a 14.30 y de 17.00 a 21.00, domingos, de 11.00 a 14.30

Producción:  MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo Comisariado:  Miguel Fernández-Cid  Pilar Souto Soto

Celeste Garrido (Marín, Pontevedra, 1972) tiene una amplia trayectoria en proyectos teóricos y expositivos muy relacionados con la identidad y con cuestiones de género. Esta muestra, específica para el MARCO, está diseñada a partir de una cuidada selección de obras en distintos formatos —en su mayoría de nueva producción— que construyen un relato en torno a la temática del cuerpo como material, como soporte, como sujeto y como receptor, con especial alusión al cuerpo femenino y al vestido como símbolo.

Celeste Garrido trabaja con el cuerpo, desde una perspectiva conceptual, y en especial con el vestido. El cuerpo vestido es el cuerpo del sujeto y a través de esta vestimenta se nos desvelan datos como el género, la condición social y cultural… Por medio del vestido proyectamos públicamente una identidad, en su obra adquiere vital importancia, precisamente por ser uno de los mecanismos diferenciadores que forman parte de la indumentaria femenina.

Su proyecto Nupcial, desarrollado a través de numerosas obras, hace referencia al vestido de novia como símbolo del matrimonio, dentro de un sistema patriarcal subyacente en nuestra cultura y que todavía hoy ejerce un claro dominio sobre la mujer, condicionando su libertad y su autonomía.

Su discurso artístico surge de la relación entre la experiencia creativa y la condición femenina, incorporando a su obra objetos de la vida cotidiana y materiales orgánicos, en especial aquellos de uso doméstico —miel, gelatina, uvas, pétalos de rosa…— que por sus propiedades y carácter simbólico hacen alusión a la fragilidad corporal, a la noción del tiempo que pasa, y al carácter cambiante de las cosas; la inestabilidad unida a la idea de belleza que persiste en nuestro imaginario colectivo, directamente relacionada con el deseo y la seducción. Sus obras aluden a menudo a una mujer cuya acción está condicionada por la mirada del otro, con una dependencia emocional que hace que su propia voluntad se desvanezca.

Durante los últimos meses, Celeste Garrido ha desarrollado un nuevo proyecto artístico que establece una reflexión en torno a la violencia infantil y en especial a la violencia sexual en la infancia y la adolescencia. Denominado Infancias rotas (apelando al libro del mismo nombre escrito por María Martínez-Sagrera), afronta el abuso a menores a través de la creación artística, denunciando el infierno al que se enfrentan los niños y en especial las niñas, por el simple hecho de haber nacido mujeres, en algunos países en vías de desarrollo. Pero también pretende desvelar una realidad de episodios silenciados de abusos infantiles que transcurren a nuestro alrededor, bajo una apariencia de normalidad amable, y que hieren irreversiblemente a algunas personas en lo más profundo de su ser, destruyendo su infancia y condicionando para siempre su vida, especialmente cuando estos hechos se producen dentro del círculo de confianza del menor, como puede ser la familia o la escuela.

Comprometida como artista y como mujer, sus proyectos se desarrollan desde una óptica feminista y un posicionamiento crítico, planteando propuestas que apelan al espectador y le hacen cómplice de ese compromiso. En este contexto surgen algunas de las obras que forman parte de su nuevo proyecto.

La primera de las piezas es una cuna-nido que se eleva en lo más alto de la sala, resultando incluso vertiginosa. Esta elevación convierte el tul que cubre la cuna en un velo nupcial que se extiende desde lo más alto hasta reposar en el suelo. La pieza hace alusión al compromiso o pacto que se ha establecido desde antaño entre padres, para ofrecer a las niñas en matrimonio a cambio de un beneficio. Muchos matrimonios son pactados, tanto en las clases sociales altas —por conveniencia entre las familias, en busca de un mejor estatus social— como en las más bajas, a consecuencia de la necesidad extrema que lleva a los padres a cometer verdaderas atrocidades al dar en matrimonio a niñas de apenas diez o doce años, a cambio de algún objeto de valor o de algún favor. El matrimonio de estas niñas se convierte en un espacio de tortura asumido por algunas sociedades como parte de la consecuencia de nacer mujer, privándola de cualquier oportunidad de desarrollarse como persona debidamente formada y libre, con capacidad para decidir su futuro.

La segunda pieza está formada por un vestido blanco de niña, que parece levitar sobre una superficie circular. Se trata de una estructura orgánica que evoca la inquietante semilla de la flor de loto, cubierta de pequeños hoyos, dentro de los cuales se insertan uvas moradas, oscuras y brillantes a modo de ojos amenazadores, que dirigen su mirada hacia la niña. A medida que nos aproximamos al centro del círculo, los ojos se van transformando en tentáculos intimidantes, que acechan bajo la falda del vestido, generando un sentimiento de angustia y malestar que da título a la obra: “Tus ojos dicen lo que tu boca calla”.

Dentro del conjunto, el vestido evoca la blanca flor de loto, que representa el estado más elevado del ser y que está relacionada con la perfección del espíritu y de la mente; un estado de pureza total y de naturaleza inmaculada. Representa la inocencia y la pureza del corazón. Representa el amor, la pasión y la compasión